Julieta Venegas hizo exactamente lo que sus fans más fieles esperaban: presentarse sin artificio, con una producción que prioriza la música sobre el espectáculo, y convertir el Auditorio Nacional en un espacio íntimo donde cada canción sonó como la primera vez. La Norteña Tour llegó a Ciudad de México con una propuesta que mezcla los clásicos que definen su carrera —Lento, Me Voy, Eres Para Mí— con el sonido acústico y percusivo que explora en su trabajo más reciente.
El concierto, presentado en una cartelera de junio que compite con el Mundial de Futbol por la atención del público capitalino, logró algo notable: llenar el Auditorio en noche de semana. La respuesta del público fue la de un reencuentro generacional: miles de personas que aprendieron a cantar con los discos de Venegas a principios de los dos mil y que volvieron para cerrar un ciclo emocional que ella misma parece estar procesando en escena.
La artista mostró una presencia escénica más suelta y confiada que en presentaciones anteriores. Habló con el público, bromeó sobre las diferencias entre las ciudades donde ha tocado el tour y confesó que el regreso a la Ciudad de México siempre tiene un peso diferente para ella, que creció entre Tijuana y la capital.
La Norteña Tour continuará por Guadalajara antes de cruzar a Estados Unidos, donde tiene fechas confirmadas en Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Phoenix, Las Vegas y San Diego. Para el público mexicano, la noche fue un recordatorio de por qué Venegas sigue siendo una de las voces más genuinas de la música en español.


