Mientras Teherán ardía bajo los bombardeos de EE.UU. e Israel, cinco jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán —que se encontraban en Australia disputando la Copa Asiática— tomaron una decisión que podría costarles todo: abandonaron el hotel del equipo y se pusieron bajo custodia policial australiana, solicitando protección. La decisión se produjo días después de que las mismas jugadoras guardaran silencio durante la interpretación del himno nacional iraní antes de su primer partido, un gesto cargado de simbolismo que fue interpretado dentro de Irán como un acto de traición.
La situación de las cinco futbolistas concentra en un solo caso la dificultad extrema que enfrentan los iraníes en el exterior desde el inicio del conflicto. Volver significa regresar a un país en guerra activa, con infraestructura dañada, con la incertidumbre de un nuevo régimen encabezado por Mojtaba Jamenei —descrito como aún más duro que su padre— y con el estigma de haber protagonizado un gesto público que el aparato de seguridad iraní podría interpretar como disidencia. Quedarse requiere asilo o protección temporal en un país que no las esperaba.
Organizaciones de derechos humanos y abogadas que trabajan en el caso presionan a las autoridades australianas para que impidan cualquier deportación mientras dure el conflicto. El Departamento de Asuntos Interiores de Australia confirmó que las jugadoras se encuentran en un lugar seguro y que sus solicitudes serán evaluadas conforme al derecho migratorio internacional. Fuentes de la selección iraní no hicieron comentarios públicos sobre el estado de la delegación.
El caso de las futbolistas iraníes se suma a un flujo creciente de ciudadanos del país que buscan salir desde que comenzó la guerra. Refugiados iraníes han cruzado la frontera hacia Armenia y otros países vecinos en las últimas dos semanas. La Agencia Internacional para los Refugiados reportó un aumento significativo de solicitudes de asilo de nacionales iraníes en los primeros días del conflicto. Para México, el tema tiene resonancia directa: cientos de familias iraníes que intentaron cruzar la frontera norte en meses recientes podrían incrementar su número ante la escalada del conflicto.

