José Antonio Kast juró como presidente de Chile en una ceremonia en el Congreso Nacional de Valparaíso que contó con la presencia del rey de España Felipe VI y el presidente argentino Javier Milei, en una señal simbólica del eje ideológico que marcará su gobierno. Kast, de 60 años, llega al poder en su tercer intento presidencial tras derrotar en segunda vuelta a la candidata comunista Jeannette Jara.
El nuevo mandatario chileno asume con una agenda centrada en el endurecimiento de la política de seguridad, la expulsión masiva de inmigrantes irregulares y la reducción del tamaño del Estado. Su llegada representa el giro más pronunciado a la derecha en la historia política reciente del país andino, que en 2021 había elegido al izquierdista Gabriel Boric.
El cambio de mando completa una transición del poder que los analistas describen como un reflejo del desencanto ciudadano con el gobierno de Boric, que no logró cumplir sus promesas más ambiciosas en materia de pensiones, salud y vivienda. La nueva Constitución propuesta por la izquierda fue rechazada dos veces en referéndum.
La región latinoamericana observa con atención el experimento político chileno, que se suma a los gobiernos de Milei en Argentina como parte de un reordenamiento ideológico profundo del continente. México y sus relaciones comerciales con Chile no deberían verse afectadas en el corto plazo, aunque el cambio en la política exterior chilena puede reconfigurar alianzas regionales.

