El Alto Consejo de Derechos Humanos de Irán denunció ante la ONU lo que llamó una masacre organizada por Estados Unidos e Israel: 344 estudiantes y profesores asesinados, al menos 3 mil 375 civiles muertos y más de 700 instalaciones educativas, sanitarias y culturales atacadas durante el conflicto. La acusación llega en un momento de máxima fragilidad para la tregua negociada.
Después de cinco semanas de combates, Estados Unidos e Irán acordaron a inicios de abril un alto al fuego de dos semanas que también incluía a Israel. Sin embargo, las violaciones cruzadas se han multiplicado y los intercambios de drones y misiles continúan en zonas fronterizas. La diplomacia europea pierde fuerza para sostener la pausa.
Gaza sigue siendo el escenario más doloroso. Las restricciones humanitarias israelíes, denunciadas por agencias de la ONU, intensifican la hambruna en el enclave palestino. Médicos Sin Fronteras y agencias de la Cruz Roja advirtieron que la población lleva meses sobreviviendo con menos de 500 calorías diarias en algunas zonas del norte.
La tensión se complica con la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, decidida en buena medida por la crisis del estrecho de Ormuz. La región se reordena: el Golfo se aleja de la disciplina del cártel, Israel apuesta por consolidar territorios e Irán busca aliados extrarregionales como Rusia y China para sostener su economía bajo sanciones cada vez más severas.





