Emiratos Árabes Unidos anunció su retirada de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y de la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo. La decisión, que se hizo oficial este miércoles en plena reunión del cártel, sacude a una de las instituciones más influyentes de los mercados de energía y abre un capítulo de incertidumbre sobre el precio del crudo.
La salida está vinculada a las tensiones en el estrecho de Ormuz, paralizado por el conflicto con Irán y por sucesivos bloqueos a las exportaciones de la región. Para Abu Dabi, los recortes de producción impuestos por la OPEP representaban un freno a sus planes de elevar la capacidad total a cinco millones de barriles diarios para 2027.
Emiratos había formado parte del cártel desde 1967, cuando Abu Dabi se sumó a la organización. Su salida convierte a Arabia Saudita en el principal afectado: pierde a un aliado clave, ve mermada su capacidad de fijar precios y enfrenta presiones internas dentro de la familia OPEP+, donde Rusia ya confirmó que no abandonará la alianza pese a la nueva fractura.
Los analistas anticipan volatilidad inmediata en los mercados y un reacomodo de inversiones en el Golfo. Para México, la situación abre una ventana: si el precio del crudo se mantiene firme, la balanza de Pemex podría aliviarse en el corto plazo, aunque la dependencia del diésel importado sigue siendo el flanco vulnerable de la economía.





