Gianni Infantino, presidente de la FIFA, visitó México para supervisar de manera personal los preparativos de las tres sedes mexicanas de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio junto a Estados Unidos y Canadá. Con menos de 50 días para el inicio del torneo, el máximo dirigente del fútbol mundial recorrió el Estadio Azteca en la Ciudad de México, el Estadio Akron en Guadalajara y el Estadio BBVA en Monterrey.
El Estadio Azteca, el más icónico de los tres recintos, completó recientemente la primera etapa de su remodelación tras 21 meses de obras. La movilidad perimetral del inmueble se encuentra en etapa final de ajuste, y las autoridades capitalinas coordinan con FIFA protocolos especiales de transporte para los días de partido.
Las autoridades mexicanas esperan una derrama económica histórica. Los hoteles, restaurantes y comercios de las tres ciudades sede reportan niveles récord de reservaciones para junio y julio, mientras que la Secretaría de Turismo proyecta la llegada de más de cinco millones de visitantes internacionales al país durante el torneo, el primero en la historia con 48 selecciones participantes.
La Selección Mexicana, que ya conoce a sus rivales de grupo, se prepara para protagonizar una de las citas deportivas más esperadas de su historia en casa. La presión sobre el Tricolor es inmensa: jugar un Mundial como local representa una oportunidad que no se repite, y la afición exige al equipo llegar, al menos, a los cuartos de final por primera vez desde 1986.

