Distintos gobiernos europeos están evaluando cambios legales que permitirían a empresas de electricidad, operadores de infraestructura y responsables de instalaciones estratégicas utilizar tecnologías especializadas para detectar e incluso neutralizar drones considerados una amenaza para la seguridad pública.
La información fue difundida este miércoles 21 de octubre por Reuters, que documentó el creciente interés de países como Francia, Alemania, Austria y Polonia en fortalecer sus mecanismos de defensa frente a posibles ataques contra instalaciones civiles.
La preocupación se intensificó después de la invasión rusa de Ucrania en 2022, conflicto en el que los drones se han convertido en una herramienta fundamental para ejecutar ataques contra infraestructura energética, instalaciones militares y sistemas de transporte.
Las autoridades europeas consideran que las amenazas actuales no se limitan a enfrentamientos militares convencionales. También incluyen posibles operaciones de sabotaje o ataques híbridos contra servicios esenciales.
En Francia, equipos especializados realizan pruebas de tecnologías antidrones en instalaciones ubicadas en Brétigny-sur-Orge, al sur de París. Estos sistemas incluyen inhibidores electrónicos, mecanismos de detección y drones interceptores diseñados para impedir que aeronaves no autorizadas alcancen objetivos sensibles.
El principal desafío consiste en determinar quiénes podrán utilizar estas tecnologías y bajo qué circunstancias.
Algunos operadores consideran necesario contar con autorización para actuar directamente ante una amenaza, sin depender exclusivamente de la llegada de unidades militares o policiales.
Sin embargo, especialistas en derecho y seguridad advierten que la neutralización de un dron podría generar daños materiales o lesiones a terceros, lo que plantea interrogantes sobre la responsabilidad legal de quienes ejecuten esas acciones.
Polonia y Francia ya han avanzado en determinados mecanismos normativos, mientras otros países continúan revisando sus disposiciones.
Las empresas energéticas también consideran que la protección de las instalaciones podría adquirir mayor relevancia ante los riesgos de interrupciones eléctricas durante el invierno.
La discusión representa un cambio significativo en la seguridad europea: la protección contra drones comienza a trasladarse progresivamente del ámbito exclusivamente militar hacia la defensa de servicios e infraestructura civil.




