El Parlamento de Estonia eligió presidenta a Ülle Madise, jurista constitucional y defensora de los derechos humanos. Su llegada ofrece un perfil civil y legalista a la jefatura del Estado en un país que vive bajo la presión estratégica de compartir frontera con Rusia.
Madise, de 51 años, recibió 71 votos de los 101 escaños del Riigikogu. Participaron 78 legisladores y se requerían al menos 68 apoyos, por lo que superó el umbral en la votación parlamentaria sin necesidad de una ronda posterior.
Será la segunda mujer en ocupar el cargo y ejercerá un mandato de cinco años. Aunque la presidencia estonia tiene funciones principalmente representativas, su voz pesa en política exterior, defensa y protección del orden constitucional, especialmente durante periodos de tensión regional.
Estonia, con cerca de 1.4 millones de habitantes, destina alrededor de 5.4% de su producto interno bruto a defensa. La elección envía un mensaje doble: continuidad frente a la amenaza rusa y énfasis en derechos e instituciones democráticas como parte de la seguridad nacional.





