El fenómeno de El Niño sigue ganando fuerza en el Pacífico ecuatorial y los modelos climáticos advierten que podría convertirse en uno de los episodios más intensos observados.
Las proyecciones sitúan la temperatura del océano hasta 3.5 grados Celsius por encima del promedio en zonas clave. Esa energía adicional puede cambiar patrones de lluvia, sequía y temperatura a gran escala.
Estados Unidos se prepara para un invierno alterado, mientras América Latina enfrenta riesgos distintos según la región: lluvias excesivas en algunos territorios y déficit hídrico en otros.
Para México, el seguimiento será decisivo por sus efectos potenciales en agricultura, disponibilidad de agua y ciclones. La intensidad final dependerá de cómo evolucione el océano en los próximos meses.




