Irán lanzó misiles balísticos y drones contra la base aérea Ali Al Salem en Kuwait y contra la sede de la Quinta Flota de Estados Unidos en Baréin, respondiendo a los bombardeos estadounidenses sobre cinco sitios costeros iraníes. El ataque representa la escalada más grave desde la firma del memorándum que supuestamente había sellado el cese del conflicto entre ambas potencias.
El acuerdo fue firmado el 17 de junio durante la cumbre del G7 en el Palacio de Versalles, con la presencia de Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian. El documento establecía el cese permanente de operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano. Sin embargo, un ataque iraní con drones sobre el buque comercial Ever Lovely en el Estrecho de Ormuz rompió la tregua y desencadenó una nueva cadena de represalias mutuas.
Estados Unidos respondió con ataques sobre territorio iraní, Teherán contraatacó golpeando las bases del Golfo, y la región quedó al borde de una guerra abierta que amenaza las rutas por las que pasa casi un tercio del petróleo mundial. Los precios del crudo subieron con rapidez en los mercados internacionales ante la incertidumbre sobre la libre navegación en el Estrecho de Ormuz.
Fuentes del gobierno estadounidense señalaron que ambas partes retomaron contactos y que existe un nuevo entendimiento verbal para detener los ataques y garantizar el tránsito de buques comerciales. Sin embargo, la fragilidad del proceso genera escepticismo entre los aliados y alimenta la incertidumbre en los mercados energéticos globales.






