La economía mexicana arrancó 2026 con una señal de alarma: el consumo privado cayó 1.6% mensual en enero, su peor desempeño desde la recesión de 2009, según cifras difundidas por el Inegi y retomadas por La Jornada.
El dato confirma la debilidad del mercado interno en un momento en el que la inversión en maquinaria y equipo también se contrajo 1.1% respecto a diciembre. Los hogares recortaron gasto en bienes duraderos y servicios, mientras las empresas pospusieron compras de capital.
Organismos como el FMI y la OCDE ya habían ajustado a la baja sus proyecciones de crecimiento para México en 2026, ubicándolas entre 1.2% y 1.5%. El choque petrolero derivado del conflicto con Irán amenaza con presionar aún más a la inflación.
Economistas advierten que si la tendencia se confirma en febrero, el Banco de México podría verse obligado a acelerar recortes de tasa para estimular la demanda, aunque el margen es estrecho por la presión cambiaria y el entorno externo.





