China aplazó de forma abrupta el lanzamiento de la misión Chang'e-7, diseñada para investigar el polo sur de la Luna y buscar hielo de agua.
El despegue ya no podrá realizarse dentro de la ventana prevista y las autoridades espaciales no anunciaron una nueva fecha.
La misión incluye instrumentos robóticos para estudiar una región que también interesa a Estados Unidos por su potencial para sostener futuras bases y producir recursos.
El retraso altera el calendario de la carrera lunar y obliga a revisar componentes, logística y objetivos antes de intentar una operación de alta complejidad.



