Chile anunció el cierre de su embajada en Irán por razones operativas y de seguridad, sin romper relaciones diplomáticas con la República Islámica.
La Cancillería presentó la decisión como un reordenamiento preventivo frente al deterioro de la situación en Medio Oriente y no como una sanción política.
Los servicios consulares serán reasignados a la representación chilena en Turquía. El canal diplomático con Teherán continuará abierto por otras vías.
La medida reduce la presencia física y protege al personal, pero también limita la capacidad de atención directa a ciudadanos chilenos en una región con tensión creciente.



