Mexico avanza en la implementacion del Servicio Universal de Salud, una iniciativa que busca que cualquier persona pueda atenderse en distintas instituciones publicas sin importar a cual este afiliada.
El modelo plantea integrar al IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar en un esquema interoperable, de modo que el expediente y el acceso a la atencion dejen de depender de la afiliacion especifica de cada paciente.
Para sostener el plan, el presupuesto federal en salud contempla un incremento respecto al ano anterior, con una apuesta declarada por la transformacion digital del sistema sanitario.
La promesa de fondo es reducir la fragmentacion que durante decadas ha obligado a las familias a navegar entre instituciones distintas, aunque la integracion real dependera de la coordinacion administrativa y tecnologica entre los grandes sistemas.

