Los seis candidatos a la Secretaría General de la ONU se reúnen en el Salón de la Asamblea General para un debate de 90 minutos, una exposición poco habitual antes de que el Consejo de Seguridad empiece a medir apoyos. La contienda llega con la organización bajo presión financiera y con cuestionamientos sobre su capacidad para responder a las guerras y crisis humanitarias.
La lista incluye a Michelle Bachelet, Rafael Grossi, María Fernanda Espinosa, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Macky Sall. Cinco aspirantes proceden de América Latina y el Caribe, una región que reclama el turno geográfico, y cuatro de las seis candidaturas son de mujeres.
Los 15 integrantes del Consejo de Seguridad realizarán una primera votación informal y secreta el 30 de julio. Para avanzar, una candidatura necesita al menos nueve apoyos y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes; después, el nombre recomendado debe recibir el nombramiento formal de la Asamblea General.
Quien resulte elegido sustituirá a António Guterres y asumirá un mandato que comenzará el 1 de enero de 2027. Para México, el proceso combina interés regional y una discusión de fondo: si el próximo liderazgo podrá defender la Carta de la ONU sin quedar paralizado por la rivalidad entre las grandes potencias.




