Federico García Parra, profesor, defensor de la lengua me'phaa y padre buscador, fue asesinado a balazos en la Montaña de Guerrero. Su muerte reúne en una sola víctima las amenazas contra educadores, comunidades indígenas y familias de desaparecidos.
García Parra también desempeñaba funciones públicas en el Registro Civil. Su trabajo comunitario y su participación en búsquedas obligan a investigar si el ataque estuvo relacionado con alguna de esas actividades o con una amenaza previa.
Reforma y Plano Informativo confirmaron el homicidio y su identidad como padre buscador. La Fiscalía debe preservar el lugar, revisar comunicaciones y ofrecer protección a familiares y compañeros que puedan aportar información.
El asesinato envía un mensaje de intimidación a quienes buscan personas y defienden derechos locales. Una respuesta efectiva requiere esclarecer el móvil y desmantelar a los responsables, no limitarse a promesas de acompañamiento después del crimen.






