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El fin de la era 'low cost': Los precios aéreos se disparan en Europa y EE. UU. tras la entrada en vigor del impuesto verde global

Viajar en avión se ha vuelto considerablemente más caro desde esta mañana en todo el hemisferio norte. La implementación simultánea del nuevo Mandato de Combustibles Sostenibles (SAF) en la Unión Europea y la actualización de las tasas aeroportuarias en Estados Unidos ha provocado un aumento inmediato de entre el 15% y el 25% en los billetes de avión para rutas internacionales. Las principales aerolíneas, incluidas gigantes como Lufthansa, Delta y Ryanair, han trasladado los costos operativos directamente al consumidor final, declarando oficialmente el fin de la era de los «vuelos a 10 euros» que dominó el mercado durante dos décadas.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha emitido un comunicado crítico, advirtiendo que estas políticas medioambientales, aunque necesarias, podrían contraer el mercado turístico global en un 10% durante el primer trimestre de 2026. «La transición ecológica no debe convertirse en una barrera que haga del viaje un privilegio exclusivo de las élites», señaló el director general de la organización. Sin embargo, los gobiernos defienden la medida como un paso ineludible para cumplir con los objetivos climáticos de la Agenda 2030, argumentando que el costo real de la aviación debe incluir su impacto ambiental.

Como contrapartida directa a este encarecimiento, el sector ferroviario europeo está viviendo un renacimiento sin precedentes. Operadores de trenes de alta velocidad y las nuevas líneas de trenes nocturnos «NightJet» han reportado un aumento del 40% en las reservas para este invierno. Los viajeros, especialmente los de la generación Z y los millennials, están optando masivamente por el tren para trayectos intraeuropeos, impulsados no solo por el precio, sino por una conciencia ecológica creciente y la comodidad de llegar al centro de las ciudades sin los nuevos y estrictos controles de seguridad aeroportuaria.

En el ámbito de las agencias de viajes, la tendencia apunta hacia un cambio en el comportamiento del consumidor: viajes menos frecuentes pero de mayor duración. El concepto de «slow travel» o viaje lento se consolida como la norma para 2026, donde los turistas prefieren realizar una sola gran expedición al año en lugar de múltiples escapadas de fin de semana. Expertos en turismo prevén que destinos de larga distancia en el sudeste asiático y Latinoamérica podrían beneficiarse de este cambio, ya que los viajeros buscarán maximizar el valor de sus costosos boletos aéreos con estancias de tres o cuatro semanas.

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