Maduro comparece ante tribunal federal en Nueva York tras inédita operación militar de EE. UU. en Caracas
En un giro histórico que ha sacudido el tablero geopolítico hemisférico, el expresidente venezolano Nicolás Maduro ha sido trasladado este lunes a un tribunal federal en el distrito de Manhattan, Nueva York, para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo. Su comparecencia ocurre menos de 48 horas después de una operación militar relámpago ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses en Caracas, descrita por el presidente Donald Trump como «uno de los ataques más precisos en la historia militar». Mientras la defensa de Maduro se prepara para un largo proceso judicial, la incertidumbre reina en Venezuela, donde el vacío de poder amenaza con desbordar la frágil estabilidad social.
En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha asumido el liderazgo interino de facto, intentó proyectar una imagen de control y soberanía en medio del caos reinante. En una declaración televisada desde el Palacio de Miraflores, Rodríguez invitó a Washington a establecer una «agenda de cooperación» y trabajar conjuntamente, un cambio de tono notable y pragmático frente a la retórica antiimperialista habitual del chavismo. Sin embargo, la tensión se mantiene al máximo en las calles, donde los ciudadanos observan con cautela los movimientos militares y el despliegue de seguridad que ha paralizado gran parte de la capital.
Por su parte, Donald Trump declaró esta mañana desde el Air Force One que Estados Unidos está «a cargo» de la situación en Venezuela para asegurar una transición democrática, exigiendo «acceso total» a los recursos del país. Estas afirmaciones han disparado las alarmas en la comunidad internacional sobre una posible ocupación prolongada, ya que la administración estadounidense parece decidida a reformular la estructura económica y política venezolana desde la raíz. El mandatario estadounidense enfatizó que no tolerará interferencias de otras potencias en lo que considera su esfera de influencia directa.
Las reacciones globales no se han hecho esperar ante la magnitud de los acontecimientos. China y Rusia han condenado enérgicamente la operación, calificándola de violación flagrante del derecho internacional y exigiendo la liberación inmediata de Maduro. Simultáneamente, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, tildó la detención de «secuestro» y advirtió sobre la desestabilización regional que podría generar un conflicto prolongado. Mientras tanto, en los cuarteles venezolanos se reportan movimientos confusos y un silencio tenso, con la población a la espera de ver si la prometida transición será pacífica o derivará en un nuevo conflicto civil.
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