El presidente ucraniano Volodimir Zelensky llegó a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump en un encuentro cerrado a los medios. No se programaron declaraciones públicas de ninguno de los dos mandatarios, un formato inusual para una visita de este perfil.
El objetivo declarado de Kiev es consolidar el respaldo de Washington frente a Moscú. El diálogo ocurre en un escenario donde los ataques de largo alcance entre ambas naciones se han intensificado y donde las gestiones diplomáticas impulsadas por la administración estadounidense permanecen sin progreso visible.
La relación entre ambos líderes ha sido de altibajos pronunciados. La discusión a gritos que protagonizaron en el Despacho Oval causó estupefacción mundial y marcó un punto de quiebre, aunque los encuentros posteriores han sido notablemente más estrechos.
La visita coincidió con el servicio funerario del senador estadounidense Lindsey Graham, uno de los partidarios más decididos de Ucrania en el Congreso, quien murió a los 71 años poco después de regresar de un viaje a Kiev. Su ausencia deja a Ucrania sin uno de sus principales aliados en el Partido Republicano.




