El norte de Chile, una de las regiones más secas del planeta, se prepara para recibir un nuevo sistema frontal impulsado por un río atmosférico. La llegada de humedad intensa mantiene bajo alarma a Atacama, que aún se recupera de un temporal reciente.
La mayor preocupación está en la cordillera, donde se esperan precipitaciones con temperaturas relativamente altas. Cuando la lluvia cae sobre suelos secos y pendientes inestables, aumenta el riesgo de remociones de tierra y aluviones capaces de cortar carreteras y aislar comunidades.
Antofagasta también permanece bajo vigilancia pese a su clima desértico. En Santiago se anticipan chubascos, viento, bajas temperaturas y cielos cubiertos durante varios días, con pausas y nuevos pulsos de precipitación hacia el fin de semana.
La emergencia muestra cómo El Niño altera regiones poco preparadas para lluvias intensas. Las autoridades deberán vigilar cauces, caminos mineros y asentamientos vulnerables, mientras la población recibe llamados a evitar quebradas y desplazamientos innecesarios.






