Arabia Saudita informó que interceptó un dron lanzado por los hutíes en dirección a La Meca. Los restos cayeron al este de la ciudad y dejaron al menos una persona muerta y dos lesionadas.
Atacar o poner en riesgo uno de los lugares más sagrados del islam eleva el conflicto a un terreno religioso y político especialmente sensible. Riad calificó la operación como una línea roja.
Los hutíes han ampliado ataques sobre rutas marítimas y territorio saudí en medio de la guerra regional. Cada incursión aumenta la posibilidad de una respuesta que extienda los combates.
El incidente puede afectar peregrinaciones, seguridad aérea y mercados energéticos. La presión internacional se concentrará en evitar que el simbolismo de La Meca convierta el ataque en una escalada difícil de contener.





