Un dron cargado con explosivos cruzó una frontera europea y terminó cerca de infraestructura energética crítica. Ni Rumania ni Bulgaria detectaron a tiempo su trayectoria.
El Gobierno búlgaro considera probable que el aparato fuera ucraniano. La caída junto a un gasoducto elevó el temor a accidentes, sabotajes o desvíos de armamento en una zona vinculada a la guerra.
Alemania investigaba al mismo tiempo dos drones observados sobre una base militar. Los incidentes muestran que los sistemas actuales tienen dificultades para identificar objetivos pequeños y de bajo vuelo.
La vulnerabilidad de gasoductos y bases añade un riesgo para toda Europa. Un impacto, incluso accidental, puede interrumpir energía y activar una respuesta militar desproporcionada.






