Un bombardeo ruso contra un almacén cercano a Kiev dejó decenas de muertos y heridos en uno de los ataques más graves del año. Equipos de emergencia trabajaron entre incendios, explosiones secundarias y estructuras inestables.
Los primeros balances variaron entre 27 y 37 fallecidos, con al menos 42 personas heridas. Volodímir Zelenski señaló que la capital enfrentaba ataques casi continuos de drones y no descartó revisar posibles fallas de seguridad.
EL PAÍS e Infobae coincidieron en la magnitud del golpe, aunque publicaron cifras en momentos distintos de la operación. La cercanía entre un posible depósito militar y una zona residencial alimenta preguntas sobre protección a civiles.
El balance puede aumentar mientras continúe la remoción de escombros. Además de atribuir responsabilidades, Ucrania deberá revisar almacenamiento, alertas y evacuación para reducir daños cuando instalaciones estratégicas se encuentren cerca de viviendas.



