En una escalada cargada de simbolismo, Ucrania lanzó ataques de drones contra dos refinerías rusas y varios objetivos petroleros estratégicos durante la noche del sábado al domingo, apenas unas horas después de que la administración Trump anunciara una nueva exención de sanciones que permite a Rusia vender su petróleo hasta el 16 de mayo.
La decisión de Washington había encendido la furia de Kyiv. El presidente Volodymyr Zelensky condenó la extensión de la exención y declaró en su cuenta de X: 'Otra noche ha demostrado que Rusia no merece ninguna flexibilización de la política global ni el levantamiento de las sanciones'. Los ataques ucranianos a las refinerías son una respuesta directa: si EE.UU. levanta la presión económica, Ucrania aplicará la presión militar.
La nueva exención de Trump autoriza la compra de petróleo y derivados rusos cargados en buques hasta el 16 de mayo, ampliando el margen respecto a la flexibilización anterior que había expirado el 11 de abril. Según la Agencia Internacional de Energía, los ingresos energéticos de Rusia casi se duplicaron en marzo, alcanzando los 19,000 millones de dólares, frente a los 9,750 millones de febrero, lo que muestra el impacto de estas exenciones en la capacidad financiera del Kremlin.
El episodio tensiona la relación entre Washington y Kyiv en un momento en que las negociaciones de paz se encuentran estancadas. Analistas advierten que los ataques ucranianos a la infraestructura energética rusa podrían provocar represalias que escalen el conflicto más allá de los niveles actuales.

