Donald Trump y Benjamin Netanyahu se sentaron frente a frente en el Despacho Oval por primera vez desde que lanzaron conjuntamente la guerra contra Irán. La reunión llegó precedida de señales públicas de frustración del presidente estadounidense hacia el primer ministro israelí.
Se trata de la séptima visita de Netanyahu a la Casa Blanca durante el segundo mandato de Trump, un récord para cualquier líder extranjero. El encuentro ocurre en un momento políticamente delicado para el mandatario israelí, con la relación bilateral tensada por el desarrollo del conflicto.
La agenda incluyó la guerra con Irán, el acuerdo marco para la paz en Líbano y los esfuerzos para ampliar los Acuerdos de Abraham. Gaza y la seguridad regional también ocuparon un lugar central en las conversaciones.
El contexto añade una capa de complejidad diplomática: la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Netanyahu por crímenes de lesa humanidad relacionados con la guerra en Gaza, incluida la acusación de usar la hambruna como método de guerra. Netanyahu se encontraba en Estados Unidos principalmente para asistir al funeral del senador Lindsey Graham.




