Donald Trump convirtió tres derrotas judiciales en una nueva ofensiva ante la Suprema Corte. Su Gobierno busca ampliar la autoridad presidencial para limitar la ciudadanía por nacimiento, intervenir en la Reserva Federal y aplicar aranceles con menos controles del Congreso.
Los tres conflictos llegan después de decisiones adversas en tribunales inferiores. Aunque la mayoría conservadora del Supremo ha respaldado al Ejecutivo en otros asuntos, cada expediente toca límites constitucionales distintos y puede alterar el equilibrio entre la Casa Blanca, el Congreso y agencias independientes.
La disputa sobre ciudadanía afecta a hijos nacidos en Estados Unidos de padres sin estatus permanente. El caso de la Reserva Federal pone a prueba la protección de sus funcionarios frente al despido político, mientras los aranceles cuestionan hasta dónde puede llegar una emergencia económica declarada por el presidente.
El resultado tendrá efectos fuera de Estados Unidos. Para México, las decisiones pueden cambiar la situación de familias binacionales, la estabilidad financiera y las reglas comerciales con su principal socio, justo cuando empresas y gobiernos intentan reducir la incertidumbre.






