Donald Trump amenazó con destruir un puente o una planta eléctrica de Irán cada vez que fuerzas iraníes ataquen un barco en el estrecho de Ormuz. La declaración llega mientras explosiones y operaciones militares prolongan una crisis que mantiene alterado el tránsito en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington aún está dispuesto a negociar, pero acusó a Teherán de no tomarse en serio las conversaciones. Estados Unidos sostiene que permitir a un país cobrar o imponer por la fuerza condiciones de paso en una vía internacional crearía un precedente peligroso.
El estrecho concentra una porción crítica del comercio mundial de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada presiona los precios del crudo, los costos de transporte y la inflación, efectos que alcanzan a economías importadoras y exportadoras muy lejos de Medio Oriente.
La promesa de represalias automáticas reduce el margen para contener errores de cálculo y aumenta el riesgo para civiles e infraestructura esencial. México observará especialmente el precio internacional de la energía y la volatilidad financiera que puede trasladarse a combustibles, tipo de cambio y expectativas de crecimiento.



