La rebelión contra Gianni Infantino dejó de ser una disputa europea. UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática emitieron una posición conjunta para acusar a la FIFA de engaño y de romper la confianza institucional con su plan de abrir el Mundial a capital privado.
La propuesta contemplaba crear una entidad comercial y vender una participación de los derechos de las principales competiciones. A cambio, Infantino prometía multiplicar los recursos entregados a las federaciones, con cifras que podían llegar a decenas de millones de dólares por asociación.
Aunque la FIFA retiró el proyecto tras las críticas, las confederaciones cuestionan los movimientos posteriores y la forma en que se manejó la consulta. Associated Press señaló que el choque alcanza a organismos que representan buena parte del futbol mundial y que ya dudan del liderazgo del presidente.
La crisis importa especialmente en México porque Concacaf participa en el frente opositor mientras la federación mexicana ha sido considerada un apoyo influyente de Infantino. El conflicto puede repercutir en gobernanza, reparto de dinero y organización de futuras competiciones.




