El uso de plataformas digitales para consultas médicas se incrementó 35 por ciento en México durante el último año, impulsado principalmente por aplicaciones privadas de telemedicina. Sin embargo, expertos advierten que ese avance no se ha trasladado de manera efectiva al sistema público de salud, donde la adopción digital sigue siendo marginal.
El IMSS y el ISSSTE han implementado módulos de telemedicina en algunas unidades, pero la cobertura es limitada y la infraestructura tecnológica de muchas clínicas es insuficiente para soportar videoconsultas de calidad. Los pacientes de zonas rurales o con conectividad deficiente son los más afectados por esta brecha.
La Secretaría de Salud reconoció que México tiene experiencia acumulada en salud digital —gracias a programas piloto en Jalisco y Nuevo León— pero que la implementación nacional requiere inversión adicional en telecomunicaciones y capacitación del personal médico. La inteligencia artificial ya se usa en hospitales privados para análisis de imágenes diagnósticas.
Especialistas del Tecnológico de Monterrey señalan que la ventana de oportunidad es estrecha: si México no acelera la digitalización del sistema de salud público en los próximos dos años, quedará rezagado frente a países de la región que ya integraron la telemedicina como componente central de su atención primaria.

