La presidenta Claudia Sheinbaum emprendió vuelo hacia Madrid para participar en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, convocada por el presidente español Pedro Sánchez. En el encuentro, al que asisten jefes de Estado y de gobierno de más de veinte países, Sheinbaum pronunciará un mensaje de paz en un momento en que conflictos armados en tres continentes acaparan la atención global.
La cumbre busca articular una respuesta colectiva al retroceso democrático que organizaciones como Freedom House y el Instituto V-Dem han documentado en sus informes anuales: el número de democracias plenas en el mundo cayó a su nivel más bajo en dos décadas, con el avance de líderes autoritarios en Europa del Este, Asia y América Latina.
Para Sheinbaum, el viaje tiene un doble significado: proyectar a México como actor responsable en el concierto internacional y diferenciarse de la imagen de aislacionismo que algunos analistas atribuyen al gobierno. La cita en Madrid será también ocasión para reuniones bilaterales con Sánchez y otros mandatarios, con temas que van desde la cooperación en energías renovables hasta la situación de migrantes mexicanos en Europa.
El regreso de Sheinbaum a México está previsto con el margen necesario para reincorporarse a las negociaciones del T-MEC, que entran en su fase más delicada precisamente la semana próxima con la visita de Greer. Su capacidad para moverse en dos tableros simultáneos —la diplomacia global y la economía doméstica— será puesta a prueba en los próximos días.

