Ucrania denunció este lunes una nueva ofensiva aérea rusa de gran escala, que incluyó el lanzamiento de 16 misiles balísticos y más de 200 drones contra distintas regiones del país. De acuerdo con las autoridades ucranianas citadas por Reuters, los ataques dejaron al menos diez personas muertas y provocaron daños en instalaciones energéticas, además de interrupciones en el suministro eléctrico.
Los bombardeos alcanzaron zonas de Kiev, Járkov, Dnipró, Odesa, Volinia y Rivne, entre otras regiones. En las inmediaciones de Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, un ataque con drones mató a seis personas, incluidos dos menores de edad, según el gobernador regional. También se reportaron víctimas en Kiev y sus alrededores, así como en la ciudad industrial de Kryvyi Rih.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó la falta de advertencias previas por parte de sus aliados internacionales. Según afirmó, Ucrania no recibió información anticipada sobre la primera oleada de misiles balísticos, una situación que calificó como especialmente preocupante debido a la capacidad destructiva de estas armas y al escaso tiempo disponible para activar las defensas.
La ofensiva también agravó los problemas del sistema eléctrico ucraniano. Las autoridades informaron que más de medio millón de hogares quedaron sin energía y que fue necesario implementar cortes rotativos mientras los equipos de emergencia trabajaban para restablecer el servicio. Kiev sostiene que Rusia ha intensificado sus ataques contra instalaciones energéticas desde mediados de julio, con el objetivo de debilitar la infraestructura nacional antes del invierno.
La defensa aérea ucraniana aseguró haber derribado 247 objetivos, entre ellos cuatro misiles de crucero y 243 drones. Sin embargo, la cantidad de proyectiles lanzados y la dispersión geográfica de los ataques dificultaron la protección de todas las zonas afectadas.
El episodio ocurre en medio de nuevas tensiones entre el Gobierno de Zelenski y la administración del presidente estadounidense Donald Trump. El mandatario ucraniano expresó preocupación por los retrasos en la entrega de sistemas de defensa antimisiles Patriot y sus interceptores, fundamentales para intentar detener misiles balísticos rusos.
Por su parte, Moscú sostuvo que sus ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones de la industria de defensa ucraniana, depósitos de armamento y otras infraestructuras vinculadas con la actividad militar.
La nueva ofensiva aumenta la preocupación internacional por la seguridad de la población civil y por la capacidad de Ucrania para proteger su infraestructura crítica ante la continuidad de la guerra.




