Rusia liberó al exmarine estadounidense Robert Gilman después de más de cuatro años de encarcelamiento. Vladímir Putin aprobó un indulto por motivos humanitarios y Moscú no recibió a otro preso a cambio, una excepción en una relación marcada por canjes de alto perfil.
Gilman, de 32 años, fue detenido en Vorónezh durante un viaje en tren. Las autoridades rusas afirmaron que golpeó a un policía mientras estaba bajo los efectos del alcohol; su familia y funcionarios estadounidenses denunciaron cargos controvertidos y condiciones abusivas.
Su estado de salud se había deteriorado. Representantes de la familia reportaron que fue trasladado a un área psiquiátrica de un hospital civil y mostró síntomas parecidos a la catatonía. Regresó acompañado por su madre y personal médico para recibir atención en Estados Unidos.
La liberación reduce una fuente de tensión, pero no resuelve el problema de otros estadounidenses presos en Rusia. Washington espera que el gesto abra espacio para nuevas excarcelaciones, mientras Moscú conserva estas detenciones como una pieza sensible en su relación con la Casa Blanca.






