Donald Trump reforzó las expectativas de un acuerdo próximo para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del suministro energético mundial. "Podría suceder hoy o mañana. Se han logrado muchos progresos", declaró el presidente estadounidense, en el enésimo giro de un conflicto que ha mantenido a los mercados energéticos en vilo durante meses.
Los mercados reaccionaron de inmediato. El Brent avanzó alrededor de 1% hasta los 80.15 dólares por barril, mientras los futuros del WTI subieron 0.28% a 75.98 dólares. Días antes, el simple anuncio de nuevas negociaciones había provocado un desplome de más de 5% en el crudo, una muestra de hasta qué punto el precio depende de la percepción diplomática más que de la oferta física.
La negociación real es más fragmentada de lo que sugieren los anuncios. El portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, aclaró que "actualmente no mantenemos negociaciones con Estados Unidos; las negociaciones son con Omán". El objetivo iraní es establecer acuerdos temporales de uno a tres meses en los que Teherán conserve el control de la situación. Qatar, por su parte, describió los esfuerzos como en "etapas muy avanzadas".
Para México el impacto es doble y contradictorio. Un precio más bajo del crudo abarata las importaciones de gasolina y contiene la inflación en el transporte y los alimentos, pero al mismo tiempo reduce los ingresos petroleros que sostienen una parte del presupuesto federal. La desescalada, además, ya se está reflejando en la fortaleza del peso frente al dólar.



