No es una tendencia. Es ya una certeza científica. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que los once años que van de 2015 a 2025 fueron, uno por uno, los más calurosos desde que la humanidad tiene registros climáticos instrumentales. Once años consecutivos en lo alto de la tabla del calor global: una serie estadística que no tiene precedente en los siglos de historia climática documentada.
El dato se da a conocer en un contexto de emergencia climática que los propios científicos de la OMM describen como una 'aceleración alarmante'. El aumento de las temperaturas medias globales no solo se refleja en veranos más extremos, sino en fenómenos concatenados: deshielo acelerado en los polos, mayor frecuencia e intensidad de huracanes, sequías prolongadas en regiones agrícolas clave y subida del nivel del mar.
Para México, las implicaciones son directas. Las temporadas de calor extremo en el norte del país, el estrés hídrico en cuencas como el Bravo y el Lerma, y la variabilidad climática que afecta la producción agrícola son expresiones locales de un fenómeno global. La temporada de huracanes 2026, que comenzará en junio, se anticipa como una de las más activas en décadas según modelos climáticos recientes.
La advertencia de la OMM llega en la misma semana en que en Campo Grande, Brasil, arranca la COP15 de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias. La comunidad científica ya es clara: los compromisos de reducción de emisiones adoptados hasta ahora son insuficientes para revertir la trayectoria actual. La pregunta ya no es si el planeta se está calentando — la pregunta es cuánto más podremos aguantar.

