México tiene su primer auto eléctrico de producción nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó oficialmente el Olinia, un vehículo compacto diseñado para la movilidad urbana de corta distancia que puede recargarse en cualquier contacto doméstico y tendrá un precio de entrada de 90,000 pesos, con versiones de hasta 150,000 pesos según equipamiento.
El Olinia es un vehículo de dos plazas pensado para desplazamientos en ciudad, con una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora y autonomía suficiente para la movilidad diaria promedio del trabajador mexicano. La apuesta del gobierno federal es posicionarlo como alternativa económica frente a los autos de combustión interna en zonas metropolitanas con alta contaminación y congestionamiento.
El ensamblaje se realizará en Puebla, donde el proyecto busca alianzas con armadoras ya instaladas para aprovechar capacidad productiva existente mientras Olinia consolida su propia infraestructura. La meta inicial es producir 10,000 unidades en 2027 y escalar a 50,000 unidades anuales hacia el final del sexenio.
Especialistas en movilidad celebran la iniciativa pero señalan que el mayor desafío no es tecnológico sino de infraestructura de carga: México cuenta con apenas 3,200 puntos de recarga pública, una red insuficiente para una adopción masiva. El gobierno prometió triplicar esa cifra antes de que lleguen las primeras unidades al mercado.

