Transmitía en vivo, como cualquier otra noche. César Gastélum, conocido como "Cesarín", estaba con amigos en el estacionamiento de un KFC en el desarrollo urbano Tres Ríos, en Culiacán, cuando notó a dos hombres que se acercaban en motocicleta. Alcanzó a decir seis palabras: "No, no, esos batos me dan miedo". Segundos después, uno de ellos le disparó en la cabeza. Todo quedó grabado.
Gastélum era una de las figuras digitales más queridas de Sinaloa. Había construido una audiencia de 577 mil seguidores en TikTok, 116 mil en Instagram y más de 16 mil suscriptores en YouTube a base de sketches de humor, transmisiones en vivo y videos sobre su vida cotidiana. Su muerte convirtió una noche ordinaria en uno de los videos más compartidos y más difíciles de ver del año en México.
El Gabinete de Seguridad federal informó que investiga si el crimen está relacionado con publicaciones en redes sociales en las que el creador de contenido hizo referencia a una facción de un grupo criminal. Los dos atacantes huyeron en la misma motocicleta y hasta el momento no hay detenidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum abordó el caso en su conferencia matutina y aseguró que las autoridades realizan una investigación completa para detener a los responsables y esclarecer los motivos. El asesinato reabre una discusión incómoda: la de los creadores de contenido que operan en zonas de alta presencia criminal y la delgada línea entre la visibilidad digital y la exposición al riesgo.






