El intento de Washington por fijar una salida para Gaza chocó con el Gobierno israelí. Benjamin Netanyahu rechazó el plan en su forma actual y elevó las condiciones.
El primer ministro exige un desarme total y auténtico de Hamás antes de retirar fuerzas que controlan más del 60% del territorio. El mensaje llegó con un tono marcado por la competencia electoral.
La exigencia reduce el espacio para un acuerdo gradual y deja abiertas las dudas sobre rehenes, seguridad y gobierno futuro de Gaza. Los mediadores temen que la negociación vuelva al punto de partida.
Una prolongación de la guerra mantiene el riesgo humanitario y la tensión energética global. También presiona a México y otros países a definir posiciones diplomáticas ante una crisis sin horizonte claro.






