Ratko Mladic murió mientras cumplía cadena perpetua en La Haya por genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Su nombre quedó unido a las peores atrocidades cometidas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El exgeneral serbobosnio dirigió fuerzas durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995. Fue condenado en 2017, incluido su papel en la matanza de Srebrenica, donde miles de hombres y adolescentes bosnios musulmanes fueron asesinados.
BBC y EL PAÍS confirmaron la muerte del militar de 84 años y recordaron que era conocido como el carnicero de Bosnia. La sentencia sobrevivirá como parte del registro judicial y de la memoria de las víctimas.
Su fallecimiento no cierra las heridas ni elimina el negacionismo que persiste en la región. La responsabilidad ahora recae en preservar pruebas, enseñar lo ocurrido y proteger las instituciones internacionales capaces de perseguir crímenes masivos.




