Estados Unidos prepara una nueva batería de aranceles contra productos de unas 60 economías bajo el argumento de combatir bienes vinculados con trabajo forzoso. México aparece entre los socios que cuentan con una prohibición legal, pero cuya aplicación Washington considera insuficiente.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, anticipó que las conclusiones de las investigaciones de la Sección 301 se conocerán en breve. La propuesta contempla una tasa de 10 por ciento para economías como México, Canadá y la Unión Europea, y de hasta 12.5 por ciento para otras jurisdicciones.
La medida busca sustituir parte del muro arancelario temporal que quedó debilitado después de que la Corte Suprema invalidó recargos establecidos mediante poderes de emergencia. El cambio de fundamento jurídico permitiría a la Casa Blanca mantener impuestos a la importación durante más tiempo.
Para México, el anuncio se cruza con la revisión del T-MEC y abre otro frente de negociación. Empresas exportadoras deberán vigilar si los nuevos gravámenes respetan las preferencias del tratado y si Washington exige controles adicionales de trazabilidad laboral en cadenas agrícolas, industriales y de proveeduría.






