México se consolidó como el principal exportador de equipo de cómputo hacia Estados Unidos. El avance refleja nuevas inversiones y el traslado de cadenas de producción más cerca del mercado norteamericano.
Servidores, componentes y equipos destinados a centros de datos impulsan el intercambio. La demanda vinculada con inteligencia artificial aumenta el valor estratégico de fábricas y proveedores instalados en el país.
La oportunidad convive con una alta dependencia de insumos asiáticos y decisiones estadounidenses. Reglas de origen, aranceles y disponibilidad de energía pueden determinar si la ventaja se mantiene.
El salto exportador abre empleos y transferencia tecnológica, pero exige formación especializada y mayor contenido nacional. Ensamblar más no garantiza por sí solo capturar el valor más rentable de la industria.






