México autorizó la entrada de 139 integrantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos para participar en actividades de capacitación conjunta. El despliegue tendrá como sede instalaciones militares en Chihuahua.
La autorización pasó por el Senado porque la Constitución exige aval legislativo para el ingreso de tropas extranjeras. El grupo llegará con equipo propio y permanecerá únicamente durante el periodo aprobado.
Las maniobras se concentrarán en técnicas operativas, coordinación y respuesta táctica. Las autoridades sostienen que no se trata de una misión de combate ni de una operación autónoma en territorio mexicano.
El movimiento ocurre en un momento sensible para la relación bilateral en seguridad. La transparencia sobre objetivos, armamento y cadena de mando será clave para evitar que el entrenamiento se convierta en un nuevo punto de fricción.






