Un nuevo análisis confirma lo que las cifras ya apuntaban: los mexicanos son el grupo nacional más detenido en la frontera de Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Con 140,115 encuentros registrados entre enero de 2025 y febrero de 2026, los connacionales superan ampliamente a venezolanos —27,953 familias— y a cualquier otro grupo latinoamericano.
La política migratoria de Trump ha transformado radicalmente la dinámica de la frontera. Las operaciones del ICE ya no se limitan a la franja fronteriza, sino que se extienden al interior de ciudades como Chicago, Los Ángeles y Houston, donde comunidades enteras de inmigrantes mexicanos documentados e indocumentados viven con el temor constante a las redadas.
El programa México te Abraza, creado para recibir a los deportados que retornan, ha atendido a 189,830 connacionales hasta la fecha, lo que da una dimensión del flujo de personas que está siendo expulsado de Estados Unidos. El gobierno de Sheinbaum ha presionado diplomáticamente para garantizar que las deportaciones se realicen con dignidad y respeto a los derechos humanos.
Organizaciones civiles alertan sobre un fenómeno preocupante: el regreso masivo de personas que llevan décadas en Estados Unidos, algunas con hijos nacidos allá, genera una crisis de reinserción social y económica en México que el gobierno aún no tiene capacidad de absorber completamente.

