Nicolás Maduro, quien gobernó Venezuela durante más de una década, compareció este jueves ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York por segunda vez desde su arresto en enero. El expresidente, de 63 años, enfrenta cargos de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y posesión de armas junto a su esposa Cilia Flores, de 69 años, quien también se presentó ante el juez Alvin Hellerstein.
La audiencia giró en torno a uno de los puntos más controvertidos del caso: el financiamiento de la defensa. El abogado de Maduro, Barry Pollack, argumentó ante la corte que el gobierno estadounidense está violando los derechos de su cliente al impedir que fondos del Estado venezolano paguen sus honorarios legales. El juez no ha fijado aún fecha para el inicio del juicio formal.
Maduro fue capturado el 3 de enero en una operación que tomó al mundo por sorpresa. Hasta ese momento, el mandatario era considerado intocable en territorio venezolano, donde controlaba las fuerzas de seguridad. Desde su detención, Maduro se ha declarado no culpable de todos los cargos y ha denunciado el proceso como una persecución política orquestada por Washington.
El caso ha generado profundas divisiones en América Latina: varios gobiernos lo ven como un precedente de intervención extranjera, mientras que otros —incluyendo la oposición venezolana en el exilio— lo celebran como un acto de justicia largamente esperado. La cobertura del juicio seguirá con atención en México, cuyo gobierno ha mantenido un silencio cauteloso sobre el proceso.

