Un operativo federal contra establecimientos con apuestas clandestinas terminó con el aseguramiento de 143 máquinas tragamonedas y exhibió un negocio que, según las autoridades, servía para financiar y extender la presión de grupos criminales sobre comerciantes.
Las acciones se realizaron en Nogales, Sonora, y en Uruapan y Huandacareo, Michoacán. En uno de los cateos fue detenido un hombre de 32 años, mientras los agentes retiraron equipos que operaban fuera del marco legal.
Además de las máquinas, fueron decomisados posibles narcóticos, cámaras de vigilancia, computadoras y teléfonos. Ese conjunto de indicios será analizado para reconstruir la administración de los locales, el movimiento del dinero y los contactos detrás de la operación.
El hallazgo importa más allá del juego ilegal: las autoridades sostienen que estos negocios pueden ser impuestos a comercios y funcionar como una modalidad de extorsión. La investigación deberá probar los vínculos señalados y establecer quién controlaba cada punto.




