México y Estados Unidos aceleraron la revisión técnica del T-MEC en un escenario marcado por nuevas amenazas arancelarias de Washington. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, llegó a la Ciudad de México para una tercera ronda de conversaciones y planteó que algunos entendimientos pueden cerrarse antes de resolver el paquete completo.
La revisión ocurre después de que Estados Unidos evitó conceder una extensión automática de 16 años al tratado. Esa decisión no elimina el acuerdo de inmediato, pero abre una etapa de evaluaciones recurrentes que incrementa la incertidumbre para empresas con cadenas de producción repartidas entre México, Estados Unidos y Canadá.
Ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense, Greer explicó que los asuntos menos complejos podrían traducirse en compromisos provisionales, mientras las reglas de origen, las disposiciones laborales y los compromisos ambientales requerirían negociaciones adicionales. El gobierno mexicano busca conservar el acceso preferencial de sus exportaciones y contener la posibilidad de nuevos gravámenes.
El resultado tendrá efectos directos sobre decisiones de inversión, proveedores automotrices, agroindustria y empleo exportador. Las siguientes rondas deberán mostrar si los avances bilaterales pueden incorporarse a una salida trilateral con Canadá o si la negociación se fragmenta en acuerdos parciales que mantengan la incertidumbre por más tiempo.






