La Reserva Federal aumentó su tasa de referencia por primera vez en tres años. La decisión respondió a la persistencia de la inflación y se tomó pese a la presión de Donald Trump para mantener condiciones más favorables al crecimiento.
El movimiento encarece créditos hipotecarios, tarjetas y financiamiento empresarial en Estados Unidos. También fortalece el atractivo del dólar frente a monedas de mercados emergentes.
Para México, la diferencia entre tasas influye en el peso, la inversión y las decisiones del Banco de México. Un ajuste estadounidense puede limitar el espacio para abaratar el crédito local.
Los mercados ahora miran las siguientes reuniones para saber si fue un movimiento aislado o el inicio de un ciclo. La respuesta dependerá de energía, empleo y expectativas de precios.






