Cada vez más personas cuentan ansiedad, tristeza o pensamientos íntimos a una inteligencia artificial, pero las autoridades sanitarias mexicanas advierten que esa conversación no equivale a terapia. Un chatbot puede responder con empatía aparente sin comprender el riesgo real.
La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones señaló que estos sistemas no realizan una evaluación clínica, pueden inventar información y no siempre reconocen señales de autolesión, violencia o una emergencia psiquiátrica.
La herramienta puede ayudar a ordenar preguntas o localizar servicios, siempre que no se compartan datos sensibles y que sus respuestas se verifiquen. Diagnósticos, medicamentos y decisiones de crisis corresponden a profesionales capacitados.
El mayor peligro aparece cuando la disponibilidad permanente crea confianza excesiva y retrasa pedir ayuda humana. Si existe riesgo inmediato, la prioridad es contactar emergencias, una línea de crisis o a una persona de confianza, no seguir conversando con una pantalla.






