El líder republicano puso nuevamente a América Latina entre las prioridades de la política exterior de Washington, con el lanzamiento de la Doctrina Donroe y su estrategia de reunir aliados y expandir su presencia. Si bien buena parte de las decisiones estratégicas pasan por el Ejecutivo y no por el Congreso, que las dos cámaras estén controladas por los demócratas puede marcar un freno o mayor escrutinio a algunas políticas.
Por su parte, líderes como el presidente de Argentina, Javier Milei, o el de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrentan un clima de incertidumbre sobre el futuro de la relación bilateral con la Casa Blanca.
Los gobiernos que “apostaron al poder formidable de Trump y a un Congreso que le era afín, hoy tienen que preguntarse seriamente qué va a pasar de aquí a dos años, si alguna de las promesas y compromisos se van a mantener”, dijo a CNN el analista internacional Gilberto Aranda, académico de la Universidad de Chile. Si bien dijo que el trumpismo “no va a dejar de existir”, apuntó que está “morigerado” y que la apuesta de líderes de la derecha latinoamericana “está en duda”.
El analista consideró que se avecinan “dos años muy complejos”, en los que el Congreso, aunque tenga otras prioridades inmediatas como la guerra con Irán, puede revisar algunas decisiones “en materia arancelaria y otros campos” que afectan a la región.




