El Comité Central Electoral de Israel publicó los resultados definitivos de los comicios del martes 27 de octubre: el Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, quedó como el partido más votado con 27 escaños, pero su bloque de derecha sumó 53 de los 120 lugares del Parlamento, ocho menos de los necesarios para gobernar, informó JNS el viernes 30. La oposición encabezada por Gadi Eisenkot obtuvo 48 y los partidos árabes, 19.
Detrás del Likud se ubicaron Yashar, de Eisenkot, con 21 asientos; Beyajad, con 12; la Lista Conjunta, con 11; Demócratas y Raam, con 8 cada uno, y otras cinco formaciones con entre seis y siete. La participación llegó a 77.9%, la más alta desde 1999.
El sábado 31, el diario The Times of Israel reportó que la organización Standing Together convocó a mítines en Tel Aviv, Jerusalén, Beerseba, Haifa y Tayibe para impulsar un gobierno judeo-árabe, bajo el argumento de que la mayoría votó por un cambio. La suma de la oposición con los partidos árabes alcanza 67 escaños, pero varios líderes opositores judíos han descartado aliarse con esas fuerzas, lo que complica cualquier alternativa.
Netanyahu reivindicó al Likud como la mayor fuerza del país y pidió un gobierno nacional de derecha, mientras Eisenkot prometió buscar una coalición sionista. El servicio de seguridad interior Shin Bet investiga presuntos intentos de interferencia extranjera en el voto del sector árabe, aunque el comité electoral sostuvo que no hay base para hablar de un daño sistemático a la integridad del proceso.
Los resultados se entregarán al presidente Isaac Herzog el 4 de noviembre; tras consultar a los partidos, encargará a un legislador formar gobierno, y la nueva Knéset rendirá protesta el 10 de noviembre. El desenlace pesa más allá de Israel por la guerra con Irán, iniciada en febrero, que ha encarecido la energía a nivel global.
Con información de: The Times of Israel y JNS en español.
Foto ilustrativa: Clema12 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).


