Más allá de los precios del campo, el detonante del paro nacional fue la inseguridad en rutas federales. Operadores denuncian cobro de piso, secuestros exprés y robo de mercancía en tramos de Sinaloa, Michoacán y Guanajuato que se han vuelto rutinarios.
La ANTAC estima que el sector pierde miles de millones de pesos al año por asaltos y que aseguradoras han comenzado a restringir pólizas en corredores considerados de alto riesgo, encareciendo la logística para productores y consumidores.
Campesinos del Frente Nacional para el Rescate del Campo sumaron su voz al paro porque sus cosechas también son blanco frecuente. En estados como Guerrero, organizaciones reportan que pagan cuotas para permitir el paso de tractores y pipas de diésel.
Especialistas consultados advierten que la crisis refleja un problema estructural de gobernanza y que las soluciones de corto plazo, como caravanas de seguridad, no bastan si no se desmantelan las redes criminales que operan en los corredores logísticos del país.





